La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria ha dado por finalizado, sin éxito, el proceso administrativo para declarar la Torre del Reloj de Limpias como Bien de Interés Local (BIL), al haber vencido el plazo legal sin que se resolviera el expediente. La decisión se recoge en una resolución publicada este lunes en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC).
La Dirección General de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica abrió el procedimiento en noviembre de 2022, y un año después se prorrogó por otros doce meses. Sin embargo, al no haberse emitido ninguna resolución expresa ni haber sido notificada a tiempo, se ha producido la caducidad automática del expediente, tal y como prevé la normativa regional de patrimonio cultural.
La resolución agota la vía administrativa, aunque cabe la posibilidad de presentar un recurso de reposición ante la propia Consejería en el plazo de un mes, o bien recurrir directamente ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, en un plazo de dos meses.
El procedimiento buscaba proteger legalmente una construcción de profundo arraigo local. La Torre del Reloj, también conocida como Torre del Otero, fue levantada a mediados del siglo XIX gracias a la financiación del conde de Albox, quien quiso dotar a su pueblo natal de un reloj público visible y audible desde buena parte del municipio.
Desde entonces, el edificio ha sido considerado por los vecinos un símbolo de identidad colectiva. Durante décadas, fueron los propios habitantes quienes se encargaron de dar cuerda al mecanismo y de colaborar en su mantenimiento, incluso costeando parte de las reparaciones necesarias para conservar su funcionamiento.
Situada en un alto desde el que se divisan varias localidades del entorno, como Colindres, Treto o Carasa, la torre destaca por su arquitectura de planta cuadrada, muros de mampostería y una estructura dividida en tres cuerpos decrecientes. Mide 12,2 metros de altura y, además de su función como reloj público, también se le ha atribuido históricamente un uso como torre de señalización o vigilancia, debido a su posición estratégica.
Pese a no haber logrado su declaración como BIL, el Ayuntamiento de Limpias y numerosos vecinos siguen considerando este edificio una pieza esencial del patrimonio local, tanto por su historia como por el fuerte valor simbólico que conserva en la memoria colectiva del municipio.












