La Colección Norte de Arte Contemporáneo del Gobierno de Cantabria sigue creciendo con la incorporación de dos nuevas piezas firmadas por creadores cántabros: Luz en la octava, de Nieves Moreno, y Paisaje deconstruido Nº 1, de Antonio Moro. Así lo anunció este martes el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, quien valoró la «gran calidad» de las obras, subrayando que esta adquisición reafirma el dinamismo de una colección pública “viva” y en constante ampliación.
Durante la presentación, celebrada con la presencia de los autores y de la directora general de Cultura y Patrimonio, Eva Guillermina Fernández, Martínez Abad recalcó que su departamento trabaja ya en los preparativos para la futura exposición permanente del fondo artístico en el centro cultural La Lechera, que acogerá de forma estable esta valiosa muestra del arte contemporáneo regional. “Este es un patrimonio de todos los cántabros, y su acceso y disfrute deben estar garantizados”, aseguró.
Sobre las nuevas incorporaciones, el consejero destacó que ambas piezas “responden a la identidad y el espíritu” de la Colección Norte, al tiempo que permiten “respaldar a dos artistas vinculados a nuestra tierra”.
Nieves Moreno explicó que Luz en la octava nace como un tributo personal al cineasta Juanjo Viota, fallecido en 2022. La pintura representa una atmósfera íntima: la luz que se colaba por la ventana del hospital donde lo visitó, una imagen que él mismo, según relató la autora, consideró “digna de ser pintada”. Este óleo fue distinguido con el segundo puesto en la categoría de Artista Cántabro del Premio Nacional de Artes Plásticas del Gobierno de Cantabria 2024, y formó parte de la exposición colectiva en el Centro Cultural Los Arenales.
Por su parte, Antonio Moro definió su obra como “un paisaje roto y recompuesto”, en el que se mezclan emociones, pensamientos y un fuerte vínculo con la naturaleza. Paisaje deconstruido Nº 1 formó parte de su muestra individual Catarsis, presentada en la sala del Gran Casino del Sardinero en noviembre de 2024. “Más que un paisaje real, es una proyección de mi mundo interior, una abstracción nacida del proceso personal”, apuntó el artista, que dedicó seis meses al desarrollo del díptico.
Ambas piezas se integran desde ya en una colección que suma obras de referencia del arte contemporáneo cántabro y nacional, a la espera de su exposición definitiva en La Lechera.












