El Gobierno de Cantabria ha decidido rebajar el Plan Territorial de Emergencias de Cantabria (PLATERCANT) a su fase de preemergencia, tras constatar la normalización de la actividad cotidiana en todos los sectores afectados por el reciente apagón. La decisión se ha adoptado tras una reunión técnica entre la Dirección General de Seguridad y el Servicio de Emergencias de Cantabria, en base a los informes del Centro de Coordinación Operativa (CECOP), ahora desactivado.
La consejera de Presidencia, Justicia, Seguridad Ciudadana y Simplificación Administrativa, Isabel Urrutia, ha presidido el encuentro y ha subrayado que los servicios generales funcionan con “absoluta normalidad”, lo que ha permitido al Ejecutivo pasar de la situación 1 del plan, activada ayer tras abandonar la situación 2 —máximo nivel autonómico—, a una fase centrada en la vigilancia y el seguimiento.
En la tarde del martes, como avanzó la presidenta María José Sáenz de Buruaga, se había puesto el foco en los posibles picos de demanda provocados por la reactivación industrial y el alto consumo en los hogares. Superada esa situación sin incidencias, “se afianza la vuelta a la normalidad”, ha afirmado Urrutia, quien ha recordado que se seguirá realizando un “exhaustivo seguimiento” del funcionamiento de todos los sectores.
La consejera ha aclarado que la causa del apagón no se originó en Cantabria, por lo que, aunque en la comunidad se ha alcanzado la estabilidad, “debemos seguir vigilantes ante cualquier eventualidad que pueda producirse fuera del ámbito regional”. La evolución es desigual en otras comunidades autónomas, lo que obliga a mantener la prudencia hasta que todo el país recupere su ritmo habitual.
Con la desescalada del PLATERCANT, la dirección del plan pasa ahora a la directora general de Seguridad y Protección Ciudadana, Mónica Escobedo, aunque se mantendrá una coordinación estrecha con las áreas más afectadas para asegurar que la normalidad se consolida plenamente.












