El pasado 2 de abril, tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la Ley de Desperdicio Alimentario, se hizo efectiva la salida del lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE). Ese mismo día, el Gobierno de Cantabria activó de forma inmediata su plan de gestión del lobo, vigente desde 2019, con la publicación en el Boletín Oficial de Cantabria de la orden con los cupos de extracción autorizados.
La consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, ha subrayado que las actuaciones se están llevando a cabo con “total transparencia, legalidad y rigor técnico y científico”, y ha insistido en que no se trata de una medida simbólica ni propagandística: “Aquí no hemos venido a hacer ni postureo ni circos. Si tenemos que hacer extracciones es por necesidad real”.
Según los datos ofrecidos por Susinos, en 2024 se han certificado más de 3.200 animales muertos por ataques de lobo en Cantabria y más de 2.700 ataques registrados. La región cuenta actualmente con al menos 23 manadas y una población superior a los 200 lobos, incluso con presencia en zonas de costa y más del 80% del territorio afectado.
La consejera ha defendido que las extracciones se están realizando bajo criterios técnicos, y ha negado que las imágenes difundidas por la asociación ASCEL correspondan a intervenciones en Cantabria: “Esas fotografías no se corresponden con extracciones realizadas aquí”.
Aunque el Gobierno no ha ofrecido cifras concretas, Susinos ha confirmado que las extracciones ya han comenzado y que serán notificadas oficialmente al Ministerio conforme a la legislación vigente. “Nuestros ganaderos no pueden más. Estamos actuando con la ley en la mano”, ha concluido.












