El laboratorio de cría del Museo Marítimo del Cantábrico (MMC), en Santander, acoge estos días a nuevos inquilinos. Se trata de ejemplares recién nacidos de raya ondulada, pintarroja y alitán, que han venido al mundo dentro de las instalaciones del museo gracias a la recogida de cápsulas de huevos realizada durante el otoño e invierno pasados por el equipo de acuaristas y buceadores del centro.
Durante las tareas rutinarias de mantenimiento, los cuidadores del MMC localizaron y recuperaron huevos depositados por adultos en los distintos acuarios del museo. Este proceso de reproducción “ex situ”, es decir, fuera del medio natural, forma parte del trabajo de conservación que el museo desarrolla desde hace años.
Junto a las cápsulas obtenidas en Santander, también se han incorporado al laboratorio ocho huevos de pintarroja procedentes del Acuario de Gijón y otros tantos del de Donosti, como parte del programa de colaboración que el MMC mantiene con estas entidades. La pintarroja, ausente del museo desde hace un tiempo, vuelve así a formar parte de su colección viva, enriqueciendo la diversidad de su biocenosis.
Actualmente, los huevos de estas tres especies están en proceso de eclosión bajo estrictas condiciones de limpieza, temperatura y seguimiento diario. En la naturaleza, el movimiento de las corrientes marinas ayuda a los embriones a romper la cápsula. En el museo, son las biólogas especializadas quienes facilitan ese último paso, asegurando el nacimiento de los juveniles.
Durante el mes de abril han nacido ya varios ejemplares: juveniles de raya ondulada (Raja ondulata), siete pintarrojas (Scyliorhinus canicula) y un alitán (Scyliorhinus stellaris), consolidando al MMC como un referente en la cría de especies marinas del Atlántico.
La raya ondulada es una especie demersal que habita entre los 50 y 200 metros de profundidad y que puede alcanzar hasta un metro de largo. En peligro de extinción debido a la sobrepesca, su reproducción en cautividad supone un avance clave para su conservación.
Las pintarrojas, de hábitos nocturnos, se caracterizan por su vida en fondos rocosos, donde suelen depositar sus huevos. Aunque rara vez superan el metro, son esenciales para el equilibrio del ecosistema marino. Por su parte, el alitán puede alcanzar los dos metros de longitud y, pese a su apariencia imponente, comparte hábitos similares con su pariente más pequeño. Esta especie figura en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), catalogada como vulnerable.
Este es ya el tercer año consecutivo en el que se consigue la reproducción de alitanes en el museo, un dato que desde el MMC valoran como una muestra clara del buen estado de bienestar animal en sus instalaciones. Cada nueva cría nacida en sus acuarios refuerza la importancia de la reproducción controlada como herramienta clave para la conservación de especies marinas amenazadas.














