Más de 150 personas se concentraron este viernes en la calle Santa Lucía, en Santander, para reclamar mejoras urgentes en el colegio Menéndez Pelayo. La comunidad educativa del centro exige soluciones ante la falta de avances en su rehabilitación, después de que en octubre se clausurara el patio por la aparición de grietas.
El colegio arrastra problemas estructurales desde hace años. El cierre del patio ha obligado a los alumnos a desplazarse a un pabellón en Cueto para realizar educación física, sin disponer de un espacio cubierto para los días de lluvia. A esto se suman otras deficiencias que afectan al estado de los baños, ventanas, la escalera de incendios y el aula jardín.
Las familias ya organizaron una protesta en diciembre, pero la falta de respuestas ha llevado a convocar nuevas movilizaciones. Esta vez, la manifestación incluyó un recorrido desde la entrada del colegio hasta el pasadizo de Lope de Vega. La intención es continuar con concentraciones el segundo viernes de cada mes hasta que haya compromisos claros sobre las obras.
En diciembre, el Ayuntamiento y la Consejería de Educación acordaron que el Gobierno de Cantabria asumiría las actuaciones necesarias, inicialmente previstas para enero. Sin embargo, la detección de una escorrentía de agua en los cimientos del edificio retrasó los trabajos y, desde entonces, no se han comunicado nuevos plazos.
El centro cuenta con 216 alumnos que llevan meses en una situación precaria. La falta de un patio funcional y el mal estado de las instalaciones afectan a su día a día. Aunque han mostrado capacidad de adaptación, las familias consideran que la situación no es sostenible y que el colegio necesita una intervención urgente.
El deterioro del Menéndez Pelayo no es reciente. Las instalaciones acumulan décadas sin una renovación integral y presentan problemas de seguridad. Las familias insisten en que la situación debe resolverse cuanto antes y seguirán en la calle hasta lograrlo.














