El Juzgado de Primera Instancia número 4 de Santander ha declarado nulo el testamento firmado en 2015 por una mujer de 101 años que padecía Alzheimer en grado moderado-severo, sordera crónica y una visión casi nula. La decisión, que anula el documento otorgado ante un notario en la ciudad, ha sido tomada tras la demanda presentada por una de las hijas de la testadora en contra de su hermano.
La magistrada, en su resolución, considera que las dolencias físicas y cognitivas de la mujer comprometían gravemente su capacidad para comprender el acto que realizaba. A través de la valoración de pruebas médicas y periciales, se concluyó que la testadora no pudo haber tenido pleno conocimiento del testamento ni de las implicaciones legales del mismo. A lo largo de su vida, la mujer realizó tres testamentos, siendo el último en diciembre de 2015, cuando su deterioro cognitivo ya era considerablemente avanzado.
El testamento impugnado fue realizado con el acompañamiento de uno de sus hijos, sin el conocimiento de la otra hija, quien descubrió el documento tras el fallecimiento de su madre. La sentencia recuerda que solo quienes tienen plena capacidad para comprender los efectos de un testamento pueden otorgarlo válidamente.
El historial médico de la mujer mostró un diagnóstico progresivo de Alzheimer, que se había confirmado en 2011. Además, sufría pérdida auditiva severa en ambos oídos y degeneración visual, lo que afectaba aún más su capacidad cognitiva. A pesar de las consultas oftalmológicas y otros ingresos médicos, su estado deterioró rápidamente, lo que la dejó dependiente para las actividades cotidianas.
Con base en estos informes y tras la intervención de un perito judicial, la jueza ha estimado la nulidad del testamento. La sentencia, no firme aún, puede ser apelada por las partes implicadas.













