Tras cinco días de introspección, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes su determinación de continuar liderando el Ejecutivo «con aún más convicción». Durante este periodo de reflexión, ha evaluado si valía la pena afrontar la «persecución» que, según ha denunciado, su familia ha sufrido «durante una década» a cambio de dirigir el país. A pesar de anticipar que la «campaña difamatoria» no cesará, ha declarado: «He decidido seguir adelante».
Este día ha estado envuelto en un aura de secreto antes de su comparecencia (incluso su círculo más íntimo desconocía sus planes), ya que por la mañana se dirigió al Palacio de la Zarzuela para informar al rey Felipe VI de su decisión, lo que inicialmente hizo pensar en una posible dimisión. Luego, se reunió en La Moncloa con sus colaboradores más cercanos: la vicepresidenta primera del Gobierno y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y el secretario de organización del partido, Santos Cerdán.
Posteriormente, en una declaración institucional sin preguntas, programada inicialmente para las 12.00 pero adelantada a las 11.00, disipó todas las incertidumbres. «He decidido continuar con más determinación al frente de la presidencia del Gobierno», afirmó el presidente, subrayando que esta resolución «no marca el final de una etapa, sino un nuevo comienzo»: «Pueden estar seguros».
«Me comprometo a seguir trabajando incansablemente, con firmeza y serenidad, por la renovación democrática y el progreso y consolidación de los derechos y libertades», añadió.
Sánchez reconoció que la «movilización ciudadana» y el respaldo de su partido han «influido» en su elección, y admitió ser consciente de que la «campaña difamatoria» contra él y su esposa, Begoña Gómez, «no cesará»: «Es un asunto grave, pero no determinante. Podemos superarlo».











