El comité de empresa de la planta de Solvay en Barreda (Torrelavega), integrado por UGT-FICA, CCOO Industria y USO Industria, ha propuesto a la dirección de la multinacional una pausa en la negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que amenaza 77 puestos de trabajo, con el fin de abrir vías alternativas “no traumáticas” que eviten cualquier pérdida de empleo. Esta solicitud se ha formulado al cierre de la segunda reunión del período de consultas, en un intento por desbloquear el proceso y priorizar soluciones constructivas.
Los representantes sindicales han puesto a disposición de la empresa su colaboración activa para buscar salidas viables, trabajando codo con codo con Solvay, las administraciones públicas e incluso presionando a las instancias superiores de la multinacional si fuera necesario para frenar esta medida. Sin embargo, los directivos de la compañía no han aceptado el paréntesis propuesto, aunque han accedido a elevar el planteamiento a sus responsables superiores, sin ofrecer “garantía ni compromiso” de que se opte por esta ruta alternativa.
En su comunicado, el comité subraya la urgencia de un Plan Industrial sólido que asegure la pervivencia de la fábrica a través de inversiones concretas destinadas a elevar la competitividad, implantar nuevas líneas de producción y diversificar el negocio. “Sin estas acciones, el cierre de la planta a medio plazo será inevitable”, advierten los sindicatos, que insisten en que la mera destrucción de empleo no resuelve los problemas estructurales ni mejora la posición en el mercado.
Los representantes de los trabajadores han recordado que recortes similares en el pasado no han servido de nada: “Ha quedado demostrado que despedir personal no garantiza viabilidad ni competitividad”, afirman, en un contexto donde prevén “otros sesenta despidos directos” en un corto periodo de tiempo. De hecho, desde 2024 hasta 2027, la factoría podría perder hasta 160 empleos directos, a pesar de las “cuantiosas ayudas públicas” recibidas en estos años por parte de administraciones regionales y estatales.
Esta propuesta sindical llega en un momento crítico para Solvay Barreda, donde los altos costes energéticos, las emisiones de CO2 y la incertidumbre regulatoria han precipitado el ERE anunciado el pasado febrero. El comité ve en la pausa negociadora una oportunidad para alinear intereses con el nuevo grupo de trabajo impulsado por el Gobierno de Cantabria y el Ministerio de Industria, que busca compensaciones energéticas y mayor apoyo para la transición verde de la planta.
La negociación del ERE se reanudará este jueves 12 de marzo, con la esperanza de que la multinacional dé luz verde a explorar opciones que preserven todos los puestos y garanticen un futuro industrial para el complejo químico, uno de los pilares económicos del Besaya. Los sindicatos mantienen su disposición al diálogo, pero exigen compromisos reales más allá de meras promesas.












