El sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en la sección del Cuerpo Técnico Auxiliar de Prevención, Extinción y Salvamento del Gobierno de Cantabria ha hecho pública su denuncia sobre la discriminación estructural, el deterioro continuo y el caos organizativo que padecen sus 36 integrantes —13 funcionarios de carrera y 23 interinos—. Esta situación, según el sindicato, surge directamente de una gestión de personal caprichosa, poco transparente y sin planificación por parte de la Dirección General del Servicio de Emergencias y la Dirección General de Función Pública.
Entre los principales agravios que arrastra el colectivo bomberos destaca el déficit crónico de plantilla, originado por los retrasos en las Ofertas de Empleo Público (OEP) y una bolsa de empleo que no cubre con agilidad las bajas habituales. Esto genera una sobrecarga constante de trabajo que termina mermando la calidad del servicio que prestan a la ciudadanía. “El año pasado ya vimos las consecuencias: en 2025, la falta de efectivos forzó el cierre temporal de parques durante diez días, algo impensable en un servicio esencial como este”, explica Manuel Herrero, bombero funcionario y portavoz de CCOO en el cuerpo.
A esa deriva se une una improvisación diaria en la organización, sin normas claras y con cambios constantes de criterio en temas como permisos y turnos. Herrero pone el dedo en la llaga: “Sin reglas objetivas, han llegado a denegar permisos para exámenes oficiales, pisoteando derechos básicos de los empleados públicos y dejando a la plantilla en una inseguridad jurídica total”. Esta opacidad no solo frustra al personal, sino que compromete la operatividad del servicio.
Otro frente abierto son los excesos de jornada, que golpean especialmente a este colectivo, el único en el Ejecutivo regional sin reducción estival ni compensación alternativa. El resultado: más de cien horas extras anuales por encima del resto de trabajadores del Gobierno de Cantabria, un trato desigual sin base justificable que agrava el desgaste físico y mental de los bomberos.
La discriminación se extiende también a la clasificación profesional y las retribuciones. CCOO resalta que este cuerpo, encuadrado en el subgrupo C1, ostenta el nivel 14 —el único con esa categoría en todo el Gobierno—, cuando no refleja ni los requisitos de acceso, ni la cualificación demandada, ni la responsabilidad operativa ni los riesgos inherentes al puesto. “Es un despropósito que clama al cielo”, insiste el sindicato.
A estas irregularidades se suma el impago de dietas por cursos de formación realizados hace cuatro o cinco meses, lo que supone un perjuicio económico directo para los afectados. “Es un rosario de desaguises sin control: exigimos negociación real con fecha fija, revisión de complementos salariales, regularización de la jornada, cobertura inmediata de plazas y pago ya de lo adeudado”, reclama Herrero con contundencia.
La chispa final ha sido la entrega incompleta de los calendarios laborales. Aunque el director del Servicio de Emergencias de Cantabria (SEMCA), Samuel Ruiz, se comprometió hace días a proporcionarlos, CCOO confirma que llegaron sin el anexo clave de condiciones y compensaciones. “Le dimos un margen de confianza, pero no queda más remedio que airearlo públicamente. No es solo un problema de los trabajadores: repercute en la seguridad de todos los cántabros”, argumenta Herrero. El portavoz recuerda que parte del personal laboral en extinción goza de otras condiciones, mientras que ellos, interinos desde 2022 y funcionarios desde julio de ese año, siguen batallando por equipararse.
Desde CCOO no descartan medidas más duras si la dirección del SEMCA persiste en su silencio. “Aquí no solo peligran condiciones laborales, derechos o la salud de la plantilla, sino la calidad y fiabilidad del servicio de emergencias que depende de todos nosotros”, concluyen, subrayando que el colapso organizativo amenaza directamente la protección ciudadana en Cantabria.














