Cantabria afronta una jornada crítica con diez incendios forestales aún activos de los treinta y uno iniciados durante la jornada de ayer, concentrados en los municipios de Saro, Villacarriedo, Selaya, San Roque de Riomiera, Soba, Vega de Pas y Luena. Los índices de riesgo se mantienen en niveles altos y muy altos en toda la comunidad autónoma, agravados por condiciones meteorológicas adversas que favorecen la propagación de las llamas.
El Gobierno de Cantabria ha activado al completo su dispositivo de lucha y extinción forestal, con alrededor de 300 efectivos trabajando en las labores de contención y sofocación, según ha señalado el director general de Montes, Ángel Sergio, en declaraciones recogidas en audio esta mañana. La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente coordina las operaciones, priorizando la estabilización de los frentes activos para evitar que se extiendan a zonas pobladas o de alto valor ecológico.
Estos fuegos, en su mayoría provocados según las primeras pesquisas, reflejan la tensión acumulada en un marzo precozmente seco y ventoso, que ha disparado las alertas en el conjunto del litoral y la montaña cántabra. Equipos terrestres, medios aéreos y brigadas especializadas permanecen en máxima prealerta, mientras se insta a la población a extremar precauciones con cualquier fuente de ignición —quemas agrícolas, maquinaria o colillas— en un contexto donde el cambio climático intensifica estos episodios.
La situación exige vigilancia constante, con refuerzos interautonómicos si los frentes no perimetraran pronto. El Ejecutivo regional apela a la responsabilidad colectiva para capear esta oleada ígnea que amenaza el patrimonio natural de Cantabria.













