El regreso de los vientos del sur ha traído de nuevo la actividad de los incendiarios en Cantabria, que ayer mismo causaron hasta nueve fuegos forestales en distintos puntos de la comunidad. Según ha explicado el director general de Montes, Ángel Serdio, solo tres de estos incendios mantienen aún algo de actividad, todos ellos localizados en los municipios de Ruesga y Soba, aunque felizmente ya se encuentran en fase de controlados.
Este repunte en los siniestros coincide con el cambio en las condiciones meteorológicas, donde esos vientos de componente sur han jugado un papel clave al facilitar, según parece, la labor de quienes provocan estos fuegos de manera intencionada. Serdio ha sido claro al señalar que el retorno de estas rachas ha sido el detonante para que los piromanos volvieran «a las andadas», como ha dicho textualmente, después de un período de relativa calma en la zona.
Ante este panorama, las previsiones meteorológicas para las próximas 48 horas no invitan al optimismo, con condiciones que siguen siendo adversas y que complican cualquier esfuerzo de vigilancia y extinción. Por ello, el Gobierno de Cantabria ha decidido mantener activo el nivel 3 de alerta, el máximo posible, en el marco del Operativo de Lucha y Extinción de Incendios Forestales (IIFF), que abarca toda la Comunidad Autónoma.
Esta medida, que se prolonga sin cambios, responde a la necesidad de tener todos los efectivos preparados ante el riesgo inminente de nuevos conatos, especialmente en un contexto donde los vientos del sur no solo avivan las llamas sino que también dificultan las labores de los retenes y brigadas. El dispositivo, que incluye medios aéreos, terrestres y personal especializado, permanece en máxima disposición para actuar con rapidez en cualquier punto de la región.














