El Racing ya ha puesto en marcha la pretemporada del curso 2026/27 con el primer entrenamiento realizado en las Instalaciones Nando Yosu, donde este lunes se ha dado el pistoletazo de salida al trabajo veraniego del conjunto verdiblanco. La plantilla ha vuelto a vestirse de corto en un ambiente propio de estas primeras jornadas, todavía con las inercias del descanso reciente, pero ya con la mirada puesta en una preparación que deberá servir para afinar al grupo antes de que arranque de forma oficial la competición.
La sesión inaugural ha contado con un total de 26 futbolistas, una cifra que refleja bien cómo se ha organizado este arranque de verano. Del grupo que ha saltado al césped, 14 jugadores pertenecen al primer equipo y otros 12 proceden de la cantera, una presencia que vuelve a poner de relieve la apuesta del club por completar estos primeros entrenamientos con jóvenes de la casa. En una fase como esta, en la que aún no está cerrada del todo la configuración definitiva del vestuario, la participación de canteranos suele ser habitual y, en este caso, ha tenido un peso especialmente visible en la toma de contacto inicial.
El regreso al trabajo se ha producido en La Albericia, un escenario ya habitual para el día a día del Racing y también para los arranques de curso. Allí, sobre el césped de las Instalaciones Nando Yosu, el equipo ha iniciado una etapa en la que el objetivo principal pasa por recuperar automatismos, cargar progresivamente las piernas y empezar a construir la base física y táctica de la temporada. Aunque se trata solo del primer paso, el entrenamiento de este lunes tiene un valor simbólico claro, porque marca el fin del parón estival y el inicio real de una nueva etapa para la plantilla.
Además, el club ya había fijado con anterioridad esta fecha como la de inicio de los entrenamientos, de manera que la vuelta a la actividad se ha desarrollado dentro del plan previsto para la pretemporada. En paralelo, el calendario de amistosos también está ya encaminado, con el primer duelo veraniego programado frente a la Real Sociedad en Zubieta apenas unos días después del arranque del trabajo. Ese primer ensayo servirá como una primera referencia competitiva para medir sensaciones y comprobar el punto en el que llega el grupo tras las primeras sesiones de carga.
La imagen que deja esta primera jornada es la de un Racing que vuelve a empezar con cierta mezcla de continuidad y renovación. Por un lado, aparecen los futbolistas del primer equipo que ya formarán parte del núcleo principal del trabajo; por otro, se suman varios canteranos llamados a completar las tareas iniciales y a convivir, desde el primer día, con la dinámica del equipo profesional. Esa combinación suele ser especialmente útil en los primeros compases del verano, cuando el cuerpo técnico necesita repartir esfuerzos, ajustar ritmos y empezar a valorar opciones mientras la plantilla va tomando forma.
En este tipo de sesiones iniciales suele pesar más la idea de volver a entrar en dinámica que la exigencia competitiva, y el Racing no ha sido una excepción. El regreso a los entrenamientos se ha producido en un entorno conocido, con las Instalaciones Nando Yosu como punto de partida de un curso que ya mira hacia delante y que tendrá en la pretemporada una fase clave para ir asentando conceptos. El trabajo sobre el campo, la progresión física y la convivencia diaria serán, a partir de ahora, las bases sobre las que se construya el día a día del equipo en las próximas semanas.
La presencia de 12 canteranos en este primer entrenamiento también ofrece una lectura interesante desde el punto de vista estructural. No solo amplía la base de trabajo en una jornada de reinicio, sino que refuerza la conexión entre la Academia y el primer equipo, algo que en el Racing suele tener especial relevancia en los arranques de pretemporada. En la práctica, esto permite que el cuerpo técnico disponga de más efectivos para completar ejercicios, mantener la intensidad de las tareas y observar de cerca a jugadores jóvenes que, en función de la evolución del verano, podrían seguir formando parte de la dinámica del grupo en distintos tramos de la preparación.
A partir de aquí, el plan del equipo pasa por ir incrementando las cargas de trabajo de manera escalonada. El primer entrenamiento sirve para volver a pisar el césped, retomar hábitos y reencontrarse con la rutina diaria, pero la pretemporada es un proceso mucho más amplio, en el que cada sesión ayuda a ir construyendo el tono físico y la coordinación colectiva. En ese sentido, el Racing ya ha dado el paso inicial y ha comenzado a mover las piezas de una preparación que deberá servir para llegar en las mejores condiciones posibles al inicio del nuevo curso.
Con este arranque, el club abre oficialmente una etapa en la que las instalaciones de Nando Yosu volverán a concentrar gran parte del trabajo del verano. El primer entrenamiento ha sido, en definitiva, la primera imagen del Racing 2026/27 sobre el césped, una escena que combina reencuentros, primeros esfuerzos y presencia de cantera, y que deja claro que la maquinaria verdiblanca ya está en marcha.



























