La Policía Local de Santander, con apoyo de la Policía Nacional, ha detenido a un joven de 21 años que protagonizó una persecución nocturna desde el centro de la capital hasta El Astillero, circulando a velocidades de hasta 170 kilómetros por hora con seis pasajeros más a bordo, tras saltarse un control de alcoholemia y casi arrollar a un agente.
Los hechos se iniciaron alrededor de las 4:00 horas de la madrugada del sábado en las inmediaciones del Paseo de Pereda, donde una patrulla de la Policía Local detectó un turismo en marcha a gran velocidad y sin luces encendidas, decidiendo darle alcance para identificarlo. El vehículo se dirigió hacia el túnel de los Jardines de Pereda y accedió a la calle Antonio López, donde se realizaba un control rutinario de alcoholemia.
En ese punto, el conductor ignoró las señales de parada y obligó a uno de los agentes a apartarse de un salto para evitar ser atropellado, iniciando una huida por la calle Castilla que alertó a más unidades policiales. Se incorporaron efectivos de la Policía Local y agentes de la Policía Nacional, que siguieron el periplo del coche por la avenida de Parayas y la autovía S-10 en dirección sur, registrando velocidades extremas de 170 km/h en ese tramo, según el velocímetro de las patrullas perseguidoras.
La persecución prosiguió hasta la salida número 6 de la S-10, a la altura de El Astillero, donde el fugado abandonó la autovía y realizó maniobras evasivas por calles locales. En la primera rotonda de la zona, giró bruscamente hacia la calle Miguel Hernández, donde una patrulla de la Policía Nacional le cortó el paso tras superar un badén.
Ante la interposición, el conductor ejecutó una maniobra brusca a la derecha, deteniéndose brevemente en un vial próximo para que descendieran tres de los jóvenes pasajeros. Segundos después, repitió la acción en otra calle, permitiendo que otros tres abandonaran el vehículo, quedando solo al volante. Mientras tanto, las dotaciones de la Policía Local de Santander, que seguían a distancia, se cruzaron de frente con el turismo en la calle Miguel Hernández.
El conductor inició entonces una huida a pie, pero fue alcanzado por los agentes santanderinos a la altura del Campo de Fútbol Municipal ‘La Planchada’, donde se produjo la detención sin que opusiera resistencia. Los seis jóvenes identificados posteriormente no presentaron cargos adicionales y fueron puestos a disposición de la autoridad judicial en sus domicilios.
El detenido, vecino de la zona metropolitana de Santander, enfrenta cargos por un presunto delito contra la seguridad vial, desobediencia grave a la autoridad, conducción temeraria y simulación de peligro para la vida o integridad de los agentes, agravado por la presencia de múltiples pasajeros y las velocidades alcanzadas en vía urbana e interurbana. La Policía ha destacado la pericia de los intervinientes para evitar colisiones durante la persecución, que transcurrió por vías de alta densidad de tráfico nocturno.
Este incidente se enmarca en una serie de controles intensificados en fines de semana por parte de las fuerzas de seguridad en Cantabria, con el objetivo de prevenir siniestros relacionados con velocidad, alcohol y drogas. En lo que va de año, la Policía Local de Santander ha intervenido en más de 150 casos similares, con un incremento del 15 por ciento en detenciones por conducción bajo efectos de sustancias.
La maniobra que obligó al agente a saltar ha sido calificada de «extremadamente peligrosa», con testigos oculares describiendo cómo el turismo pasó a escasos centímetros del policía. La colaboración entre Policía Local, Nacional y unidades de Astillero resultó clave para el cierre del cerco en una calle sin salida, evitando riesgos mayores para viandantes o vehículos ajenos.
El Ayuntamiento de Santander ha felicitado a los cuerpos policiales por su actuación, recordando campañas como ‘No corras, no bebas, no conduzcas’ para sensibilizar sobre los peligros de la conducción irresponsable. El detenido pasó a disposición judicial este lunes, donde se le tomará declaración por los múltiples indicios recabados durante la intervención.
La persecución, que duró unos 20 minutos, no causó heridos ni daños materiales significativos, pero ilustra los riesgos de las huidas en entornos urbanos. Expertos en tráfico vial han subrayado que velocidades superiores a 150 km/h en autovía reducen drásticamente el tiempo de reacción, multiplicando el potencial de accidentes letales.
En paralelo, un caso similar registrado en octubre de 2025 involucró a otro conductor investigado por superar los 240 km/h con siete pasajeros, incluyendo menores, lo que evidencia un patrón preocupante en la zona. Las autoridades han intensificado la vigilancia en accesos a Astillero y Parayas, puntos críticos de la S-10.














